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Terra
La Coctelera

o como caminar por los límites intensa y apasionadamente

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Déjà vu

La ira de P. estaba teñida de angustia.
- ¿Serías capaz de perder tu hogar por esto?
- Mi hogar no es un lugar. Es una persona - dijo con voz ronca. Y entonces agregó-: Personas.
[...] Ella se inclinó hacia delante, invadida por la tensión. ¿Sería ese anciano de piedra?

Barrayar
Lois M. Bujold

vulgarmente conocido como leyenda etiope jajaja...

...y el mar ya no me mecía.

servido por: 123

28, mar | 6 comentarios Posteado por: enredadass En: tu puerta compártelo Tags: palabras

6 comentarios

Jesús 28 mar 2007 | 10:41 AM

Si el hogar es una persona, y esa persona es uno mismo, no creo que exista razón suficiente como para perder el hogar por esa razón.
Y el mar no te mece, porque eres mar. Eso es armonía.
(Que pases un buen día)
:)

FUERA DE MI 28 mar 2007 | 12:43 PM

Ahora te meces tú.
Nos mecemos.

...y no, no es de piedra.

besos y mas besos.

123 28 mar 2007 | 05:07 PM

Jesús...el hogar no es un lugar, son las personas que amamos, lo creo ahora como lo creía entonces, como lo he creido siempre.
(muchas gracias, lo mismo te deseo)
:)

fuerademi...si, un placer...en toda la extension de la palabra :)
...y si, lo sé. yo tampoco.
mil besos

operadoor 28 mar 2007 | 05:11 PM

Soy de piedra y justo ahora me encuentro en una catapulta

Jesús 28 mar 2007 | 05:59 PM

Estoy de acuerdo en que el hogar son personas. Ahora creo haber entendido mejor ese punto de vista. Creo que los dos tenemos razón, cada uno desde nuestro punto de vista.

Me parece bien sentirnos a gusto con nosotros mismos y amarnos (nuestro propio hogar, al que me refería en mi comentario) y me ratifico en la idea de que no hay razón suficientemente grande como para perder ese hogar por esa razón.

También me parece bien, incluso necesario, expandir esas fronteras y amar y crear ese hogar con otras personas, aquellas a quienes amamos (ese maravilloso hogar en común con el ser amado).

En ambos hogares, me parece tan necesario amar como amarse. No tienen porqué ser incompatibles, si verdaderamente hay amor de por medio. El amor hacia uno mismo, nos permite volver amar en aquellas desafortunadas situaciones de la vida, en las que por alguna razón, se destruyó el hogar que compartíamos junto con la otra persona.

(Me enrollé un poco, pero me gustó exponer estos dos puntos de vista. Me parecen interesantes.)
:)

submundo 30 mar 2007 | 02:20 PM

Lo malo de habitar un anciano y de piedra es la dificultad de cambiar de hogar.

Un besazo !!!

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